Cinesinfin, “Notes From A Journey Review” by Borja Castillejo Calvo, February 2020

NOTES FROM A JOURNEY (2019) Daniel & Clara 1

Originally published by Cinesinfin, February 2020

Notes From A Journey es un film experimental que trata, de forma ambigua pero inteligente, una serie de conceptos como el viaje, la realidad, el sueño, la comunicación entre seres humanos y con el entorno o las posibilidades del cine.

Abriendo con una escena de un viaje en tren mientras suena The Lark Ascending de Vaughan Williams, la belleza de los parajes del Reino Unido se vislumbra con la rapidez con la que viaja el medio de transporte motorizado. La línea que divide el horizonte va a confundirse con el cable de teléfonos que llegará a solaparse en algunos momentos con esta y dará paso a la sobreexposicion cromática del bosque. El rojo, el azul y el blanco intensos y mates —colores de la bandera del país formada por la unión de la escocesa y la inglesa— se apoderarán de cando en cuando de la totalidad de la pantalla, abrasando nuestros pequeños ojos y provocando una ilusión óptica que impide contemplar el todo sin la parte. “Los árboles no nos dejan ver el bosque” como dice el antiguo proverbio y el croma se convierte en una capa que oculta elementos naturales de una realidad soñada. Soñada porque, aparte de ser ideada, es concebida por dos personajes (los propios directores) que se encuentran en una especie de habitación aislada. Un cuarto sombrío en el que la incomunicación y la atenta observación y escucha de unos vídeos en el televisor les genera una serie de preguntas que tratarán de responder.

En este concepto platónico de “caverna”, Daniel y Clara —así citados puesto que prescindieron de sus apellidos en cuanto al cine se refiere—, dos figuras que han tomado contacto de forma directa con las rocas de El Santuario de Avebury pero, víctimas quizá del hechizo megalítico de las mismas, no recuerdan o no comprenden su impacto sobre las imágenes que tomaron. Sentados en la cama de su habitación, que es un limbo reservado al pensamiento, escudriñan las instantáneas de las rocas colocándolas en forma de honda y círculo para comprobar el magnetismo que ejerce sobre ellos. Más allá de ese cuarto se encuentra el mundo imaginal que ellos mismos han filmado y que tiene los tintes suprarreales antes mencionados. Como si de un ritual individualista se tratase, los dos personajes no mantienen contacto entre sí ni con el entorno —al menos, no en la primera parte—, dedicándose únicamente a procesar y medir la información de la atmósfera. Incluso cuando lo hacen fuera de su particular habitáculo mental, en una tienda de campaña, tampoco se los ve in situ, al contrario, siempre están recluidos en espacios pequeños y oscuros. Parece pues, que sus cuerpos están destinados a estar separados del objeto de su estudio, al margen de que en dos ocasiones veamos una grabación desde un punto de vista directo. Hay dos escenas en la que se ven las piernas de un personaje y una en la que se ven las manos del mismo, dando la sensación de conformar un punto de vista estático y presencial durante un momento importante: dos intentos de encajar en el paisaje y al mismo tiempo atraparlo sin conseguirlo. Este deseo de posesión tan primario y tan potente que transmite el film es, junto con el misterio arcaico, la base del film.

El film se compone, como indica el título de notas sobre un viaje, pero, ¿qué tipo de viaje? ¿Uno iniciático, uno de investigación, uno de exploración o todo al mismo tiempo? De experimentación con el vídeo y los soportes audiovisuales que el digital ofrece en esta nueva era de cine posnarrativo y que conduce por caminos tan inquietantes como arrebatadores. En la segunda parte del film, los protagonistas tienen una revelación originada por la colina —motivo central del film junto a las piedras de El Santuario— que cambia de color y se debate entre la luz y la sombra, siempre en su valle solitario. Debido a un terremoto visual y a la presencia de un humo lynchiano que aparece sobre la cama de la habitación, ambos parecen despertar de un letargo que los sumía en la incomunicación y los alejaba el uno del otro paulatinamente. Tras presenciar una masa informe de líquido rojo flotando en un espacio negro, ellos comienzan a encontrarse en los muros de la habitación y sus cuerpos se convierten en los paisajes que atomizaban los bosques anteriormente. Ahora los rojos, azules y blancos se instauran en sus pieles y establece una marca de sentido que aúna los dos motivos palpables y naturales que han inspirado a los artistas plásticos de toda la Historia: la naturaleza y el cuerpo humano.

Las investigaciones de Daniel y Clara continuarán debatiéndose entre lo misterioso y lo aparentemente visible para, en sus propias palabras, “ver con un ojo abierto y un ojo cerrado, con la vista girada simultáneamente hacia el mundo y hacia las profundidades de la experiencia humana”. El sonido de las rocas, la hierba y los pájaros darán un nuevo sentido a la imagen capturada en el tiempo y su estética tan fulgurante y especial terminará por ahondar en su propio sentido.